Debilidad Expuesta: El Tablero Se Inclina

Mientras las noches se le volvían eternas, Caden empezó a resquebrajarse por dentro. El insomnio, las discusiones con Liora y las dudas que Elara había sembrado lo dejaban agotado. Cada error financiero era un recordatorio de su decisión impulsiva. Lejos de imaginarlo, esa fragilidad lo colocaba justo donde Elara necesitaba su última jugada fría definitiva.
En ese punto, Elara decidió acercar la trampa con elegancia calculada. A través de Marissa envió un mensaje impecable: debían conversar sobre un posible acuerdo. Agobiado por las deudas, Caden aceptó casi de inmediato, soñando con alivio rápido. Ella, en cambio, se preparó para convertir esa reunión en sentencia definitiva sobre todo lo que destruyó.