Amor Agrietado: Cuando El Lujo Deja Ver Las Fisuras

Lejos del hospital y sus estrategias ocultas, el paraíso de Caden y Liora empezaba a resquebrajarse. Los retrasos legales, las cuentas al límite y las promesas incumplidas convertían cada día en una nueva discusión. Liora, irritada, preguntaba por qué nada salía como habían imaginado, mientras Caden sudaba intentando sostener la fachada ante cualquier mínimo problema.
La presión destapó grietas más profundas. Liora dejó de fingir calma y mostró su verdadera codicia: exigía el dinero de la herencia con urgencia, alzando la voz en cada reclamo. Caden, agotado, empezaba a notar que todo se sostenía en caprichos y apariencias, no en amor, y esa certeza lo perseguía día y noche silenciosamente.