Dudas Insidiosas: El Juego Emocional De Elara

En una sala neutral, Elara recibió a Caden con una serenidad medida. Habló de errores compartidos, de promesas rotas y de cómo el tiempo los había desbordado, sin acusarlo de forma directa. Al mostrarse herida pero razonable, consiguió que él sintiera culpa y, al mismo tiempo, una tenue posibilidad de redención en esa mesa silenciosa.
Más tarde, introdujo el nombre de Liora con fingida naturalidad, preguntando si realmente conocía su historia y recordando que muchas personas esconden su verdadero rostro. De regreso a casa, esas palabras se volvieron eco constante. Cada gesto de Liora empezó a parecerle ensayado, y la duda se instaló en su mente definitivamente, como una sombra.