Burbuja De Lujo A Punto De Estallar

Mientras Liora se paseaba entre boutiques, copas brillantes y reservas imposibles, sentía que el mundo entero confirmaba su nuevo lugar dorado. Caden pagaba la cuenta y ella confundía tarjetas ajenas con éxito propio. Cómoda, convencida de que nada podía tocarla, ignoraba que, lejos de esas vitrinas, alguien afinaba en silencio el final de su fiesta.
Cada compra reforzaba su ilusión: bolsos, joyas y menús interminables sostenidos con el dinero robado a Elara. Liora se miraba en los espejos de los probadores como si fueran coronas, llamando suerte a lo que era puro saqueo. No sospechaba que muy pronto el crédito se bloquearía también para su conciencia, sin aviso ni piedad.