Rendición Fingida: El Anzuelo Perfecto

Con una calma casi ensayada, Elara se mostró dócil frente a Caden, asegurándole que solo deseaba dejar atrás el pasado y recuperar su tranquilidad. Sus palabras parecían resignadas, suaves, razonables. Él interpretó esa serenidad como rendición definitiva, sin imaginar que cada gesto amable formaba parte de un guion escrito para atraparlo fríamente calculado al milímetro.
Convencido de su victoria, Caden bajó la guardia y aceptó avanzar con el acuerdo, creyendo que el proceso sería rápido y cómodo. No veía las señales del engaño, confiado en su propio encanto. Mientras él se relajaba, Elara afinaba silenciosamente su ofensiva, lista para redefinir qué significaba realmente seguir adelante sin él, sin mirar atrás.