Resurgir en Silencio: fuerza que se afila

Cada amanecer sorprendía a Elara un poco más sólida. Cumplía al detalle la rehabilitación, escuchaba a su cuerpo y seguía las indicaciones médicas sin negociar. Su doctor, intrigado por ese cambio, resaltó sus avances con admiración profesional. Ella respondió con una leve sonrisa: su recuperación ya no era solo física, era estratégica en cada gesto.
La idea de recuperar lo perdido se convirtió en motor constante, empujando cada ejercicio, cada cita, cada decisión. Sentía que sus músculos y su carácter se endurecían a la par. Cuando llegara el momento, enfrentaría a Caden sin temblores ni dudas, armada con salud, pruebas y una calma que cortaría más que cualquier grito jamás.