Codicia Al Borde Del Abismo

Mientras Elara reforzaba silenciosamente sus defensas, en otro lugar Caden veía resquebrajarse el mundo que había construido sobre mentiras. Los gastos se acumulaban, las tarjetas rozaban el límite y las cenas elegantes dejaban un sabor amargo. “Necesitamos esa herencia”, murmuró a Liora, sintiendo cómo el miedo se mezclaba con una codicia enfermiza, lenta pero peligrosa.
Las discusiones entre Caden y Liora crecían al ritmo de las deudas, pero él solo veía una salida: exprimir hasta la última moneda del legado de Elara. No notó que cada movimiento apresurado lo delataba. Mientras su ansiedad marcaba el paso, la trampa legal y emocional de Elara se cerraba, silenciosa, inevitable, como un castigo.