Sin Nada Que Lo Sostenga: El Vacío De Caden

Al cerrar la puerta de Elara detrás de sí, Caden sintió que no solo abandonaba una casa, sino todo rastro de la vida que conoció. Sin patrimonio, sin pareja y sin aliados, caminó por la calle con los hombros hundidos, oyendo en su cabeza el eco de cada traición cometida contra quien lo amó.
Con cada paso, el brillo de las cenas lujosas y los viajes improvisados se revelaba como una escenografía barata sostenida por el dinero de otros. Ahora solo le quedaban deudas, reputación manchada y un silencio incómodo. Entendió, demasiado tarde, que la verdadera pobreza era caminar sin nadie que aún creyera en él ni perdón posible.