Brindis Por La Libertad Recuperada

Celebrando la victoria, Elara reunió a amigos y familia en una noche íntima, lejos del eco del tribunal. El salón, pequeño pero cálido, se llenó de risas, platos compartidos y miradas cómplices. Marissa alzó la copa y dijo: “Por Elara, por su coraje y por todo lo que está por venir, en su camino nuevo”.
Mientras chocaban las copas, Elara respiró hondo y dejó que la calidez de esas voces sustituyera al peso de los últimos meses. Entendió que su verdadera riqueza estaba en esas manos que no la soltaron. Rodeada de afecto, se permitió simplemente estar allí, presente, sabiendo que comenzaba una libertad distinta, plena, luminosa y finalmente suya.