Demoras Letales: La Paciencia Como Arma

Con el divorcio formalmente abierto, Rachel empezó a mover hilos en silencio. Presentaba nuevos requerimientos, pedía revisar cláusulas y cuestionaba plazos, siempre con una cortesía implacable ante el juez. Cada solicitud añadía días al proceso, mientras Caden mascullaba de rabia y Liora veía cómo sus planes dorados se reducían a solo promesas peligrosamente frágiles ahora.
Nada en esa aparente lentitud era casual. Mientras ellos se desesperaban por firmar, Rachel y Elara aprovechaban cada aplazamiento para fortalecer pruebas, pulir declaraciones y anticipar movimientos. El desgaste psicológico era parte del guion: cuando llegara el golpe definitivo, Caden y Liora estarían agotados, vulnerables y sin margen real para maniobras ni defensa posible ya.