Susurros De Sospecha: La Grieta En La Confianza

Elara eligió la paciencia como arma y empezó a hablarle a Caden en tonos suaves, casi inocentes. Entre comentarios aparentemente casuales, deslizaba frases como “¿Estás seguro de conocerla de verdad?” o “Todos guardamos versiones que no mostramos”. No lo acusaba; solo abría pequeñas rendijas en su tranquilidad, suficientes para que la duda respirara.
Con el tiempo, esas preguntas quedaron flotando cuando Liora mentía a medias, cambiaba historias o esquivaba detalles. Una noche, Caden se sorprendió preguntándole por qué ciertos episodios nunca habían salido antes en conversación. Las respuestas de ella sonaron menos firmes y, mientras intentaba creerlas, notó por primera vez que la confianza ya no era automática.