El Coste Final De Su Avaricia

Cuando las noticias sobre la donación de Elara se hicieron realidad, Caden sintió que el suelo se desplazaba bajo sus pies. La herencia que intentó exprimir se había convertido en ayuda para pacientes y en apoyo a la investigación. Frente a esa generosidad, su pasado de engaños y lujos vacíos se veía más pobre que nunca, brutalmente expuesto.
Recordó cenas ostentosas, viajes impulsivos y conversaciones con Liora donde el dinero parecía infinito. Ahora, solo quedaban deudas, soledad y una reputación hecha trizas. El arrepentimiento le caló hondo al comprender que había sacrificado amor y dignidad por un espejismo. Por primera vez aceptó que nadie más, excepto él, había elegido ese desenlace.