Cara A Cara Con El Precio De Sus Decisiones

Aislado ante todos, Caden escuchó cómo el veredicto se acercaba mientras cada documento confirmaba su caída. Con la garganta cerrada, repasó los pasos que lo llevaron hasta allí: la huida con Liora, el dinero de Elara, las mentiras encadenadas. Por primera vez, entendió que en realidad nadie más jamás cargaría con ese desastre excepto él.
Mientras el juez repasaba las conclusiones y los presentes observaban en silencio, la imagen perfecta de Liora se derrumbó sin remedio. Caden vio detrás del encanto a una depredadora repetitiva y se vio también a sí mismo, cómplice voluntario. Comprendió que la ambición disfrazada de amor siempre presenta la cuenta, con intereses imposibles y despiadados.